Un cronógrafo es un reloj que además de dar la hora incorpora un cronómetro — start, stop, reset — para medir intervalos. Es una de las complicaciones más útiles de la relojería y una de las más deseadas estéticamente (los tres subdiales son parte del atractivo).

Existe en dos versiones muy distintas: cuarzo (precio 30-500 €) o automático (400-5000 €+). Esta guía analiza cuándo compensa cada uno.

Cronógrafo cuarzo — la opción sensata

Movimiento cuarzo con función cronómetro. La aguja de crono avanza en pasos discretos (1 vez por segundo o 1/10 s).

Ventajas:

Contras:

Modelos recomendados: Casio Edifice EFR-526D (35 €), BENYAR BY-5140 (50 €), Fossil Grant (149 €), Timex Cronógrafo Piel (109 €), Wenger Urban Metropolitan (229 € · Swiss Made).

Cronógrafo automático — la pieza mecánica

Movimiento mecánico con función cronómetro. La aguja de crono avanza de forma continua (sweep) — la señal de que es automático.

Ventajas:

Contras:

Modelos recomendados: Hamilton Khaki Aviation Pilot (895 €), Junghans Meister (1590 €), Tissot Chrono Powermatic (700 €+).

Trampa mesa-cuarzo (VK63/VK64) — lo mejor de dos mundos

Existe un movimiento híbrido — el Seiko VK63 (o VK64) — que es cuarzo pero con la aguja de crono sweep continuo tipo automático. Da la sensación visual de automático a precio de cuarzo.

Modelo estrella: Pagani Design PD1782 (104 €) — homage Rolex Daytona con VK63.

El resumen

  • Presupuesto < 200 €: cronógrafo cuarzo (BENYAR, Fossil Grant, Casio Edifice).
  • 200-500 €: mesa-cuarzo con VK63 (Pagani PD1782) o cuarzo Swiss Made (Wenger Urban).
  • 500-1000 €: cronógrafo automático suizo (Hamilton Khaki Aviation).
  • Más de 1000 €: aquí ya es coleccionismo — Junghans, Tissot COSC, Longines HydroConquest.